Los Comechingones
es uno de los pueblos aborígenes de mayor
riqueza pictográfica de la Argentina. Primeros habitantes de la Sierra
de los Comechingones, que corre de norte a sur entre Cordoba y San Luis.
Se cuentan más de 1000 obras de arte rupestre de los Comechingones
en: las sierras de Viarava y Charava; Inti-Huasi o Casa del Sol; Casa de
Piedra en el departamento de Tulumba; los cerros Veladero y Bola y en la
Máscara, departamento de Sobremonte; cerro de La Quebrada y cerro
Colorado, departamento de Río Seco; cerro San José, departamento
de San Alberto, Guasampa; Playas, Ampisa, Piedra Pintada y Quebrada de Casas
Viejas, departamento de Minas. Piedras Pintadas cerca de la ciudad
de Dolores, departamento de San Javier. Agua de la Pilona, próximo
a la ciudad de Cruz del Eje. A orillas del arroyo de Luapampa, en
las cercanías de Pichanas, hay piedras pintadas y arte rupestre. También
hay pictografías de alto valor en la localidad de Achiras,
en el departamento de Río Cuarto.
PRIMEROS HABITANTES
Los Comechingones habitaban el cordón montañoso compartido
por las provincias de Córdoba y San Luis. Formaban pequeños
pueblos independientes, regidos por caciques. Se destacan como centros
más poblados las áreas de Quilino y Ongamira en el Departamento
Ischilín, el valle de Punilla, el valle de Calamuchita, el valle
de Río Cuarto y el valle de Río Primero, donde se fundó
la ciudad de Córdoba en 1573.
Los antiguos habitantes de la Sierra de los Comechingones hablaban en su
mayoría la lengua sanavirona, aunque también coexistían
otros dialectos particulares como el henia y camiare.
Vestían camisetas largas, y algunos rasgos poco habituales en la
población indígena, y que llamó poderosamente la atención
de los españoles, fueron la barba completa que ostentaban y la figura
alta y espigada de sus integrantes.
UN PUEBLO GUERRERO
Los Comechingones eran belicosos. Según los relatos de los conquistadores,
utilizaban la palabra "comechingón" como grito de guerra que
incitaba a matar, y fue a causa de este rasgo tan característico que resultaron
bautizados por los españoles como Comechingones. Eran muy eficaces en el
manejo del arco y la flecha, también utilizaban bastones de madera
dura y, ocasionalmente, se valían del fuego para incendiar el refugio de
sus enemigos. Para la guerra utilizaban collares de cuero y se pintaban una mitad
del rostro de rojo y la otra de negro.
CÓMO VIVÍAN
Para subsistir se valían de la agricultura, la recolección de
frutos, la ganadería y la caza.
Vivían en chozas semisubterráneas, construídas sobre
pozos al ras del suelo, con pequeñas entradas. Esta forma de vivienda permitía
manterner el calor en su interior y servía como protección del viento
y la lluvia. Eran de grandes dimensiones, de modo que en cada una de ellas convivían
varias familias. Algunas de estas chozas pueden encontrarse en la actualidad.
Se instalaban en "poblaciones" constituídas por una cantidad
de viviendas que podía variar entre dos y cuarenta. Estos asentamientos
tenían diferentes nombres y sus integrantes estaban unidos por un lazo
de parentesco; eran comandados por un cacique, cuyo rango era de caracter
hereditario. Estos pueblos se instalaban en las áreas de los campos
de cultivo, ocupando todos los valles serranos. De modo que los Comechingones
ocuparon grandes extensiones de tierra aún cuando su densidad demográfica
no fuera alta.
ARTE RUPESTRE
El de los Comechingones es uno de los pueblos aborigenes de mayor riqueza pictográfica
de la Argentina. Dejaron grabados y dibujos en el interior de infinidad de
grutas y cavernas. Se cuentan más de 1000 obras de arte rupestre de
los Comechingones. Se pueden encontrar algunas de ellas diseminadas en los
más escondidos lugares de las sierras de Viarava y Charava, en Inti-Huasi
o Casa del Sol y en la denominadas Casa de Piedra en el departamento de Tulumba;
en los cerros Veladero y Bola y en la Máscara, en el norteño
departamento de Sobremonte; en el cerro de La Quebrada y en el famoso
cerro Colorado, ambos ubicados en el departamento de Río Seco;
en el cerro San José, departamento de San Alberto, Guasampa;
en las Playas, Ampisa, Piedra Pintada y Quebrada de Casas
Viejas, jurisdicción del departamento de Minas. Cerca de la ciudad
de Dolores, en el departamento de San Javier
se conservan las famosas Piedras Pintadas. En Agua de la Pilona,
en las proximidades de la ciudad de Cruz del Eje y a orillas del arroyo
de Luapampa, en las cercanías de Pichanas, hay piedras pintadas
y arte rupestre. También hay pictografías de alto valor en
la localidad de Achiras, en el departamento de Río Cuarto.
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